Resumen ejecutivo
El Mapa de la Cooperación Científica Internacional de la UBA (MCCI-UBA) describe y analiza los patrones de cooperación científica internacional de la Universidad de Buenos Aires, con un doble propósito: caracterizar las redes de internacionalización en las que la universidad participa y producir información que sirva de base a la toma de decisiones respecto a la internacionalización. La fuente de datos utilizada es OpenAlex, el repositorio bibliométrico de mayor cobertura. Los hallazgos principales son los siguientes:
- Composición de las coautorías. El 42,5% de los trabajos firmados por dos o más autores se realizó con al menos un coautor del exterior, y el 25,7% corresponde a coautoría interna a la universidad. El resto corresponde a coautoría con otras instituciones argentinas.
- Evolución. El volumen de copublicaciones internacionales creció un 50% entre 2015 y 2021 y se mantuvo en ese nivel hasta 2024. En ese último tramo, la coautoría con instituciones argentinas se redujo un 19%.
- Principales países socios. Estados Unidos participa en el 34,1% de las copublicaciones internacionales, 4.082 trabajos, muy por delante del resto. El segundo y el tercer lugar corresponden a España y Brasil, y detrás se ubica un grupo de países de Europa occidental con cifras próximas entre sí.
- Distribución por continente. Europa participa en el 57% de las copublicaciones internacionales de la UBA y América del Norte en el 42%, mientras que América del Sur alcanza el mismo orden de magnitud que esta última. Asia participa en el 13%, con China en el puesto 15 del ranking de países socios, muy por debajo del lugar que ese país ocupa en la producción científica mundial. Las cifras por continente no suman el total, porque un trabajo firmado con socios de dos continentes cuenta en ambos.
- Principales instituciones socias. El Centre National de la Recherche Scientifique encabeza el ranking, aunque su volumen refleja el modelo institucional francés, que reúne la investigación en unidades coadministradas entre ese organismo y las universidades. Lo siguen dos instituciones sudamericanas, Universidade de São Paulo y la Universidad de la República de Uruguay, y la Universidad Nacional Autónoma de México encabeza el ranking de América del Norte por delante de las universidades estadounidenses de mayor volumen.
- Composición temática. La cooperación se concentra en las ciencias naturales y de la salud. Ciencias Físicas reúnen el 36,3% de las copublicaciones internacionales clasificadas por gran área, seguidas por Ciencias de la Salud y Ciencias de la Vida, y la disciplina más frecuente es Medicina. Las Ciencias Sociales y Humanidades presentan el menor volumen, y a esa gran área pertenece la disciplina con la menor tasa de internacionalización.
- Impacto. 25 de las 26 disciplinas identificadas presentan un impacto de citación superior al promedio mundial de trabajos comparables, y 14 lo superan también en su mediana.
Introducción
La producción científica contemporánea se realiza cada vez más en colaboración, y la colaboración entre países pasó a ordenar buena parte de esa actividad: Adams (2013) denominó cuarta edad de la investigación a la etapa en que las redes internacionales suceden al investigador individual, a la institución y a la nación como unidad predominante de producción de conocimiento. Esa forma de trabajo tiene consecuencias medibles. Las publicaciones firmadas con socios de otros países reciben en promedio más citas y alcanzan mayor visibilidad que las de autoría exclusivamente nacional (Guerrero-Bote, Olmeda-Gómez y de Moya-Anegón, 2013), de manera que el grado de internacionalización de una institución incide sobre la circulación y el impacto de lo que produce. La coautoría internacional es el registro observable de ese proceso y el indicador con el que habitualmente se lo mide, por resultar verificable y comparable entre instituciones y a lo largo del tiempo (Katz y Martin, 1997).
Esa colaboración se distribuye de manera desigual. Wagner y Leydesdorff (2005) mostraron que los vínculos nuevos tienden a dirigirse hacia los grupos que ya concentran muchos, un mecanismo acumulativo que Leydesdorff y Wagner (2008) describieron luego como un conjunto reducido de países densamente conectados entre sí frente a un resto con menos conexiones. La posición que ocupa cada institución en esa estructura condiciona su acceso a la investigación de mayor impacto, y los sistemas que permanecen en sus márgenes tienden a quedar rezagados (Adams, 2012). La estructura se forma sobre todo por las decisiones de los propios equipos de investigación, de manera que las políticas nacionales la orientan sólo de forma parcial (Wagner, Park y Leydesdorff, 2015).
Para una universidad latinoamericana, además, la cantidad de coautorías resulta insuficiente para evaluar su internacionalización. Kreimer (2006) observó que los grupos de la región suelen incorporarse a los proyectos internacionales en una posición subordinada, en la que aportan trabajo de campo, datos o acceso a condiciones locales mientras las preguntas de investigación se definen en los países centrales; una institución puede así aumentar su producción en colaboración sin ganar autonomía sobre su agenda. Beigel (2014) agregó que la evaluación académica se ordena en circuitos de prestigio desigual. De ambos trabajos se desprende la necesidad de examinar con qué socios se colabora, en qué disciplinas y con qué intensidad relativa, además de cuánto.
La Universidad de Buenos Aires (UBA) ocupa un lugar destacado en ese escenario: se ubica en el puesto 84 del QS World University Rankings 2026, es la única universidad latinoamericana entre las cien primeras y la mejor posicionada del ámbito hispanohablante (QS Quacquarelli Symonds, 2026). La universidad se organiza en trece facultades y un conjunto amplio de institutos, muchos de ellos de doble dependencia con el CONICET, y coopera con universidades, centros de investigación y organismos de numerosos países, pero esa actividad no está reunida en información integrada y comparable. Su ausencia deja sin base empírica decisiones concretas de gestión.
En un trabajo previo (Conejero y Rabosto, 2025) aplicamos el enfoque de las coautorías internacionales a los patrones de cooperación científica de los países latinoamericanos. Los resultados mostraron una concentración marcada en el Norte global; una integración en redes regionales de menor volumen, aunque significativa; y una presencia reducida de Asia, donde resaltaba el bajo nivel de coautorías con China, primer o segundo socio comercial de la mayoría de los países de la región y potencia científica en ascenso.
Este informe traslada ese enfoque a una institución. Su objetivo es describir y analizar los patrones de cooperación científica internacional de la UBA, con un doble propósito: caracterizar las redes de internacionalización en las que la universidad participa y producir información que sirva de base a la toma de decisiones respecto a la internacionalización. El informe se pregunta con qué países coopera más intensamente la UBA, cuáles son sus principales instituciones socias, en qué áreas del conocimiento se concentra esa cooperación y qué proporción de su producción se realiza en colaboración, según el tipo de socio.
El análisis se organiza en cuatro partes: la evolución y composición de las publicaciones de la UBA según tipo de colaboración (unipersonal, entre autores UBA, con otras instituciones nacionales, con pares internacionales o no determinado, cuando el dato disponible no alcanza para decidirlo); los principales países con los que la UBA coopera científicamente; las instituciones extranjeras con mayor intensidad de colaboración, organizadas por continente; y la composición temática de esa cooperación, por grandes áreas y disciplinas. Las conclusiones reúnen los hallazgos y dejan planteada una agenda de trabajo.
La fuente de datos utilizada en este informe es OpenAlex, repositorio bibliométrico de datos abiertos con mayor cobertura. El corpus bibliométrico analizado reúne todos los artículos que poseen DOI y tienen al menos un autor con identificador ORCID que OpenAlex atribuye a la UBA entre 2015 y 2024, y sobre esa base se construyen los indicadores y las visualizaciones que componen el informe (consultar la metodología en el anexo).
Evolución y composición de las publicaciones de la UBA
Entre 2015 y 2024 la UBA registró 36.451 artículos indexados. De ese total, 28.137 llevan la firma de dos o más personas: el 77,2%, y la base de todo lo que sigue, porque la cooperación se mide sobre trabajos firmados en conjunto. Dentro de ese universo, 11.971 cuentan con al menos un coautor del exterior: el 42,5% de las coautorías y el 32,8% de la producción total.
El siguiente gráfico muestra la evolución de la producción entre 2015 y 2024. La producción creció sostenidamente hasta 2021, pasando de 2.790 publicaciones anuales a 4.344 (un 56% de aumento). El incremento adicional de 18% entre 2019 y 2020 coincide con la emergencia sanitaria, aunque conviene no leerlo sin más como capacidad de respuesta local: el aumento del volumen publicado en 2020 fue un fenómeno global y, sin un término de comparación, la serie de la UBA no permite distinguir una reacción propia de la tendencia mundial.
Tras el pico de 2021, la producción retrocedió de manera moderada: entre 2022 y 2024 promedia 3.949 publicaciones anuales, 9% por debajo del pico y 42% por encima de 2015. El descenso de la barra final (2024) corresponde a un dato consolidado, con la salvedad de que la latencia de indexación puede elevar la cifra a medida que se incorporen trabajos de años recientes.
Analizando el tipo de colaboración, entre 2015 y 2021 la coautoría con otras instituciones nacionales creció un 59%, pasando de 630 a 1.003 trabajos. Después retrocede: hacia 2024, había caído a 813 (19% por debajo del pico). Una explicación posible del descenso es la inestabilidad macroeconómica, que dificulta la ejecución sostenida de fondos y que desde 2024 se suma a los recortes en el financiamiento público a la investigación.
Las coautorías internacionales siguen otra trayectoria: crecieron un 50% hasta 2021, llegando a 1.370 publicaciones, y hacia 2024 alcanzan 1.395, 2% por encima de 2021.
Esa divergencia -19% de caída en lo nacional contra 2% de suba en lo internacional- puede leerse como evidencia de que las redes internacionales resisten mejor la falta de financiamiento interno. Es una lectura plausible, aunque admite una objeción distinta: el requisito de DOI puede afectar a la producción publicada en revistas locales y regionales -donde se concentra la coautoría nacional- frente a las internacionales, que lo adoptan de forma casi universal.
Finalmente, la coautoría interna a la UBA se mantuvo relativamente constante a lo largo de toda la serie, mientras que la producción unipersonal fluctuó más: creció hasta 2021 (de 519 a 1.032) y desciende a 853 en 2024. La composición relativa de la producción se presenta en el gráfico siguiente.
La composición de la colaboración se movió dentro de márgenes estrechos a lo largo de la serie. La colaboración con el exterior se sitúa en el rango del 31% al 37% de la producción total. En ese mismo período, la colaboración con otras instituciones argentinas fue perdiendo participación de manera sistemática, del 23% al 20%.
Por su parte, la coautoría interna a la UBA se sostiene entre el 17% y el 24% de la producción total, una participación estable a lo largo de toda la serie y comparable a la de la colaboración con otras instituciones argentinas.1 La investigación unipersonal, aunque creció en números absolutos, se estabilizó en el rango del 19% al 24% del total. En síntesis, alrededor de tres de cada cuatro trabajos del corpus son colaborativos.
A partir de lo anterior pueden definirse tres indicadores. Son categorías excluyentes y jerárquicas: cada publicación se clasifica una sola vez, y la condición internacional tiene precedencia sobre la nacional.2
- Tasa de coautorías intrainstitucionales: proporción de las coautorías en las que todos los autores declararon pertenencia a la UBA y no participó ninguna institución extranjera.
- Tasa de coautorías interinstitucionales argentinas: proporción de las coautorías en las que participó al menos una institución argentina ajena a la UBA y ninguna extranjera.
- Tasa de coautorías internacionales: proporción de las coautorías en las que participó al menos un coautor cuyas pertenencias declaradas son todas del exterior.3
A los tres indicadores se suma una cuarta categoría, que registra un dato faltante: No determinado reúne 867 trabajos (3,1% de las coautorías) en los que todos los autores identificados son de la UBA pero al menos uno no declaró ninguna afiliación, de modo que no puede establecerse si hubo o no una contraparte externa. Se muestra por separado, en lugar de imputarla a alguna de las otras categorías, por las razones que se detallan en el anexo metodológico.
La serie presenta una tendencia estable, con un ascenso leve de las coautorías internacionales en detrimento de las intrainstitucionales. Sobre el total de trabajos colaborativos y hasta 2024, las coautorías internacionales promedian el 42%. Las interinstitucionales argentinas (29%) y las intrainstitucionales (26%) difieren menos que el 3% no determinado.
Principales países colaboradores
En esta sección se analizan los principales socios en términos de publicaciones compartidas. Para evitar distorsiones por la hiperautoría,4 se aplica el estándar de contar publicaciones únicas por país. Si un artículo tiene cuatro autores, dos de universidades distintas de España, uno de Francia y la contraparte de la UBA, cuenta como una unidad para España y una para Francia. De ahí se sigue una regla que rige toda esta sección y la siguiente: los documentos de dos o más países no deben sumarse entre sí, porque cada trabajo firmado con ambos se contaría dos veces.5
Esta sección y la siguiente cuentan las mismas publicaciones que la tipología de la sección anterior: las 11.971 clasificadas como "Internacional", que exigen un coautor genuinamente extranjero. Quedan afuera, por ejemplo, los trabajos que declaran una institución extranjera sin que participe ningún coautor del exterior (la múltiple pertenencia de quien tiene un segundo cargo en el exterior): bajo ese criterio alternativo, más laxo, el universo sería un 13,0% mayor (ver el anexo metodológico).
El gráfico siguiente presenta los principales 15 países socios en términos de cooperación científica.
Los quince primeros se ordenan en tres grupos. Estados Unidos es el principal socio individual, participando en 4.082 copublicaciones (34,1%). Le sigue un conjunto de países de Europa occidental: España (2°), Alemania (4°), Francia (5°), Reino Unido (6°) e Italia (8°). El tercer grupo es regional, con Brasil (3°), Chile (7°), México (9°) y Colombia (11°).6
En concordancia con el criterio de publicaciones únicas enunciado más arriba, las cifras por continente cuentan publicaciones distintas con al menos un socio del continente. No son, por lo tanto, la suma de sus países, ni suman el total internacional, ni deben sumarse entre sí: un trabajo firmado con Francia y con Japón cuenta una vez en Europa y una vez en Asia.7 Considerada la totalidad de los países, se agregan los siguientes resultados.
- Europa participa en el 57% de las 11.971 copublicaciones internacionales (6.873 trabajos), la participación continental más alta del mapa.
- Existe una relativa simetría entre América del Norte (México, Estados Unidos y Canadá) y América del Sur: 5.075 (42%) y 4.145 (35%) copublicaciones, respectivamente. De las primeras, Estados Unidos participa en 4.082, el 80,4%.
- El continente asiático, principalmente China (510), Japón (397) e India (371), presenta un volumen inferior al que se mantiene sólo con España (2.266), y participa en el 13% de las copublicaciones internacionales.
- Los volúmenes más bajos del mapa corresponden a Oceanía (790) y a los países africanos (454). En África, el 55% de la colaboración se concentra en un único país: Sudáfrica (249).
La UBA registra 510 copublicaciones con instituciones chinas, que la ubican en el puesto 15 del ranking de socios.8 China es el segundo socio comercial de la Argentina, detrás de Brasil, y el segundo país del mundo en gasto en investigación y desarrollo; encabeza además el ranking Nature desde 2023. Su posición en la red de la UBA es más baja que la que sugieren ambos indicadores. En trabajos previos documentamos el mismo desacople para el conjunto de América Latina (Conejero y Rabosto, 2025), donde China se ubica entre el puesto 20 y el 13 como socio científico, mientras que la región en su conjunto participa apenas en el 2% de las copublicaciones internacionales chinas.9
El mapa siguiente es interactivo y muestra el volumen de copublicaciones a nivel mundial.
Principales instituciones colaboradoras
En esta sección se realiza el análisis por instituciones, con los mismos criterios metodológicos que en la anterior. Para cada continente se analizan las 10 principales instituciones socias de la UBA.
El análisis que sigue presenta las diez instituciones extranjeras con mayor número de copublicaciones dentro de cada continente.
Europa
Europa concentra el mayor volumen de la cooperación científica internacional de la UBA. El liderazgo del Centre National de la Recherche Scientifique, con 775 copublicaciones, más que triplica a la segunda institución del continente y hace del vínculo francés el más concentrado de la cooperación europea de la UBA: una sola institución explica el 50,2% de las copublicaciones con Francia.10 En volumen por país, Francia es la 5ª socia del mapa (1.544) y dentro de Europa queda detrás de España y de Alemania. Francia coloca en total 5 instituciones en el ranking europeo: Centre National de la Recherche Scientifique (775), Inserm (253), Sorbonne Université (245), Université Paris Cité (226) y Université Paris-Saclay (162).11
España ocupa el segundo lugar entre los países europeos, con 3 instituciones en el top 10: Universitat de Barcelona (175), Universidad Autónoma de Madrid (141) y University of the Basque Country (125).12 El Reino Unido aparece representado por University College London (163) y University of Oxford (158), dos instituciones de alta producción científica.
América del Sur
En el ámbito regional, Brasil es el principal socio de la UBA, con 6 instituciones en el top 10: Universidade de São Paulo (477), Universidade Federal do Rio Grande do Sul (140), Universidade Estadual Paulista (Unesp) (127), Universidade Federal do Rio de Janeiro (124), Universidade Federal de Minas Gerais (112) y Universidade Federal de São Paulo (112). Una explicación posible de esa densidad es la proximidad geográfica y cultural, sumada a la escala del sistema universitario brasileño.
La Universidad de la República (454) se ubica segunda en la región, detrás de la Universidade de São Paulo (477). Chile aporta 2 instituciones: University of Chile (321) y Pontificia Universidad Católica de Chile (192); Colombia, la Universidad de Antioquia (108).13
América del Norte
La cooperación con América del Norte está dominada por Estados Unidos, que concentra 8 de las 10 instituciones del ranking continental. No obstante, la Universidad Nacional Autónoma de México (216) encabeza la lista. El resto del top 10 lo integran Harvard University (213), University of Michigan (153), Johns Hopkins University (110), University of Toronto (110), única presencia canadiense, University of California, San Francisco (108), Columbia University (108), University of Miami (105), University of California, Davis (105) y University of Washington (104). La cooperación con la principal universidad mexicana se sostiene en el mismo orden de magnitud que la que la UBA mantiene con las universidades estadounidenses de mayor volumen.
Oceanía
La cooperación con Oceanía se concentra en Australia, con nueve de las diez instituciones del ranking. La encabezan Monash University (118), The University of Sydney (91), The University of Queensland (72), The University of Melbourne (72) y UNSW Sydney (69). El resto del top 10 incluye The University of Western Australia (63), The University of Adelaide (38), Queensland University of Technology (37), University of Otago (36), neozelandesa, y Australian National University (33).
Asia
La cooperación con Asia presenta un perfil diferente al del resto de las regiones: los volúmenes son comparativamente más bajos y la distribución entre países es más equilibrada, sin ningún socio dominante.
China, primer productor mundial de artículos científicos, aporta 3 instituciones al top 10 continental: Chinese Academy of Sciences (55), Chinese University of Hong Kong (42) y Peking University (35). La primera es la institución de investigación con mayor producción científica del mundo y la última figura entre las primeras universidades de los rankings globales. El vínculo con ellas se mide en decenas de trabajos, un volumen reducido frente al peso de China en la producción científica mundial.
El ranking continental lo encabeza Tel Aviv University (84), seguida por The University of Tokyo (56), Chinese Academy of Sciences (55), Tel Aviv Sourasky Medical Center (48), Chinese University of Hong Kong (42) y National University of Singapore (36). Israel aporta 3 instituciones y Japón 2.
El top 10 se completa con Peking University (35), Seoul National University (33), Nagoya University (33) y Technion - Israel Institute of Technology (28). La cooperación asiática es de volumen bajo e involucra a instituciones de alta producción científica.
África
La cooperación con África presenta los menores volúmenes del conjunto. El sistema universitario de Sudáfrica domina la lista, con 7 de las diez instituciones: University of Cape Town (85), University of the Witwatersrand (49), University of KwaZulu-Natal (36), University of Pretoria (33), Groote Schuur Hospital (32), Stellenbosch University (26) y South African Medical Research Council (14).
Nigeria aporta 2 instituciones: University College Hospital, Ibadan (31) y University of Ibadan (21); Egipto, Cairo University (12). Al igual que en el caso asiático, la aparición de centros hospitalarios entre los socios principales sugiere que parte de esta cooperación tiene un perfil clínico o epidemiológico.
El gráfico ordena en una sola escala las diez instituciones más colaborativas de cada continente: una institución europea de volumen medio puede quedar fuera mientras aparece una africana con menos copublicaciones, porque compiten en listas distintas.
Corresponde además dimensionar la cola de este ranking. La UBA registra copublicaciones con 9.759 instituciones extranjeras distintas, pero el 45,2% de ellas aparece con una sola publicación. Es en esa cola donde se concentran los errores de interpretación de la fuente, y por eso las posiciones intermedias conviene verificarlas antes de citarlas.
Áreas y disciplinas científicas
En esta sección se analiza la composición temática de la cooperación internacional de la UBA, identificando las grandes áreas y disciplinas con mayor presencia en la producción compartida con pares extranjeros. Para ello se utilizan los tópicos primarios asignados por OpenAlex a cada publicación, que permiten clasificarlas jerárquicamente en grandes áreas (domains) y disciplinas (fields).
Las copublicaciones internacionales de la UBA se concentran en Ciencias Físicas (36,3% de las copublicaciones con gran área identificada), seguidas por Ciencias de la Salud (25,5%) y Ciencias de la Vida (24,6%). Ciencias Sociales y Humanidades tienen una presencia más acotada, con el 13,6%.14
A nivel disciplinario, las cinco disciplinas con mayor volumen de copublicaciones son: Medicina (23,0%), Bioquímica, Genética y Biología Molecular (10,1%), Ciencias Ambientales (8,2%), Ciencias Agrícolas y Biológicas (8,2%) y Física y Astronomía (6,9%). Estas cinco disciplinas concentran el 56,4% de las copublicaciones con gran área identificada.
A continuación, se realiza el análisis dentro de cada gran área, considerando la distribución interna de las disciplinas que la componen. Los porcentajes deben leerse sobre el total de publicaciones de cada gran área; el gráfico anterior usa como denominador el total global de copublicaciones internacionales.
Dentro de las Ciencias de la Salud (25,5% de las copublicaciones con gran área identificada) la distribución interna es fuertemente concentrada: Medicina absorbe el 90,0% de la producción de la gran área. Le siguen con participaciones notablemente menores Profesiones de la Salud (4,9%), Enfermería (2,0%) y Veterinaria (1,7%). La concentración es coherente con el peso de las facultades de ciencias de la salud en el corpus.
En las Ciencias Físicas -la gran área de mayor peso en las copublicaciones internacionales, con el 36,3%-, Ciencias Ambientales lidera con el 22,7% de la producción de la gran área, seguida por Física y Astronomía (19,2%) y Ciencias de la Tierra y Planetarias (17,7%). Estas tres disciplinas dan cuenta de la mayor parte de la producción de la gran área y tienen en común una fuerte inserción en redes internacionales de observación, modelado y experimentación, que requieren infraestructura compartida entre instituciones y países. Con participaciones más moderadas aparecen el resto de las disciplinas de la gran área.
Las Ciencias de la Vida presentan una distribución más equilibrada entre sus disciplinas. Bioquímica, Genética y Biología Molecular lidera la producción de la gran área con el 41,0%, seguida por Ciencias Agrícolas y Biológicas (33,1%), Neurociencia (16,0%) e Inmunología y Microbiología (8,8%).
Las Ciencias Sociales y Humanidades muestran una distribución más fragmentada y con menor volumen absoluto: Ciencias Sociales es la disciplina más representada de la gran área con el 48,8% de la producción de la gran área, aunque OpenAlex tiene una cobertura diferencial en estas disciplinas, por lo cual sus valores pueden estar subestimados.
Producción e impacto relativo por disciplina
A partir del FWCI y del número total de citas se identifican las disciplinas con alto impacto relativo en las copublicaciones internacionales de la UBA. El FWCI (Field-Weighted Citation Impact) normaliza las citas recibidas por una publicación contra el promedio mundial de las publicaciones de su misma disciplina, año y tipo de documento. Un FWCI superior a 1 indica un impacto por encima del promedio global para esa categoría. El indicador está disponible para el 100% de las copublicaciones internacionales con tópico identificado.
Antes de leer las cifras corresponde una advertencia sobre el indicador. El FWCI tiene una distribución de cola muy pesada: unos pocos trabajos extraordinariamente citados arrastran el promedio de toda una disciplina hacia arriba. En este corpus el FWCI promedio de las copublicaciones internacionales es 2,96, pero su mediana es 1,16: la copublicación típica supera el promedio mundial, aunque por un margen mucho más estrecho que el que sugiere la media.15 Por eso esta sección cita siempre las dos medidas.
En el gráfico puede observarse que 25 de las 26 disciplinas identificadas presentan un FWCI promedio superior a 1. Medido por la mediana, insensible a los trabajos excepcionalmente citados, son 14. La diferencia entre ambas cifras es lo relevante: las copublicaciones internacionales de la UBA superan el promedio mundial de impacto en casi todas las disciplinas, pero la copublicación típica lo supera en algo más de la mitad de ellas. El resto de las disciplinas debe su promedio alto a unos pocos trabajos muy citados, lo cual es un hallazgo distinto -y menos generalizable- que un desempeño sostenido por encima de la media.
En el cuadrante superior derecho, combinando volumen e impacto, se encuentran las disciplinas centrales de la cooperación internacional de la UBA. Las tres con mayor volumen de copublicaciones y FWCI promedio superior a 1 son Medicina (2.749 copublicaciones; FWCI promedio 2,84, mediana 1,1), Bioquímica, Genética y Biología Molecular (1.209 copublicaciones; FWCI promedio 1,9, mediana 0,98) y Ciencias Ambientales (985 copublicaciones; FWCI promedio 3,32, mediana 1,5). La disciplina con mayor número de citas totales es Medicina, con 90.371 citas acumuladas.
En el cuadrante superior izquierdo se encuentran disciplinas con impacto relativo elevado y volumen más acotado, que pueden interpretarse como nichos especializados. Para no confundir un nicho con el ruido de una muestra pequeña, sólo se consideran aquí las disciplinas con al menos 100 copublicaciones con FWCI disponible, que son 18 de las 26. Entre ellas, las de volumen por debajo de la mediana y mayor impacto son Artes y Humanidades (223 copublicaciones; mediana 1,73, promedio 6,62) y Economía, Econometría y Finanzas (125 copublicaciones; mediana 1,5, promedio 9,99). Su producción moderada convive con un impacto normalizado por encima de la media mundial.
El gran área de las Ciencias Sociales y Humanidades presenta un caso particular: concentra un volumen reducido de copublicaciones internacionales (1.626 en total) y registra algunos de los FWCI promedio más altos del conjunto. Es una lectura que conviene tomar con precaución: son justamente las disciplinas de menor volumen, donde el promedio es más inestable y unos pocos trabajos muy citados alcanzan para elevarlo. Con esa salvedad, el resultado es congruente con la idea de que cuando la UBA copublica internacionalmente en ciencias sociales, humanidades o psicología lo hace de manera muy selectiva, sobre redes consolidadas pero de volumen reducido.
Tasa de internacionalización por disciplina
Esta sección mide qué proporción de las coautorías de cada disciplina se realiza con el exterior, es decir, la tasa de internacionalización disciplinaria. El indicador identifica qué disciplinas colaboran más con el exterior, con independencia de su peso absoluto en la producción.
El denominador son las coautorías de cada disciplina. La diferencia con la producción total importa: incluir los trabajos unipersonales penaliza dos veces a las disciplinas donde la autoría individual es habitual (sociales y humanidades), primero por escribir en solitario y después por no internacionalizarse. Medida sobre coautorías, la tasa responde a la pregunta relevante: qué proporción de la colaboración de cada disciplina se realiza con el exterior. El gráfico muestra ambas cifras en el detalle emergente.
El análisis se restringe a las disciplinas con al menos 100 publicaciones, para que la tasa no dependa de unos pocos trabajos. Quedan fuera 1 disciplinas, que reúnen el 0,1% de las publicaciones con gran área identificada: Ingeniería Química.
La tasa de internacionalización varía considerablemente entre disciplinas. La mayor corresponde a Física y Astronomía (64.5%) de sus coautorías realizadas con el exterior, seguida por Ciencias de la Decisión (57.0%) y Ciencias de la Tierra y Planetarias (55.9%). De manera consistente con la estructura de las redes científicas globales, las disciplinas de las Ciencias Físicas dominan el ranking: la infraestructura experimental de gran escala -aceleradores de partículas, telescopios, redes de observación climática- exige colaboración entre instituciones y países. En el extremo opuesto, la disciplina con menor tasa es Ciencias Sociales (27.0%), en parte por la naturaleza localizada de sus objetos de estudio y en parte por las limitaciones de cobertura de OpenAlex en las disciplinas sociales y humanísticas.
Discusión y conclusiones
Entre 2015 y 2024 la UBA registró 36.451 publicaciones indexadas, de las cuales 28.137 son coautorías y 11.971 cuentan con al menos un coautor del exterior: el 42,5% de los trabajos firmados por dos o más personas y el 32,8% de la producción total. El volumen de las copublicaciones internacionales creció un 50% entre 2015 y 2021 y se mantuvo en ese nivel hasta 2024, de modo que la colaboración con el exterior interviene en cerca de un tercio de la producción de la universidad. A esas copublicaciones se suma la coautoría interna a la UBA, que reúne el 25,7% de las coautorías, de las cuales el 41,0% involucra a más de una unidad académica.
La distribución geográfica de esas copublicaciones internacionales guarda paralelismos con las tendencias que encontramos en trabajos previos para el conjunto de América Latina (Conejero y Rabosto, 2025). Estados Unidos participa en el 34,1% de las copublicaciones internacionales de la UBA, y el conjunto de Europa participa en el 57%.16 La cooperación con el Norte global concentra, así, la mayor parte de la actividad internacional de la universidad. A nivel país, los socios de mayor peso luego de Estados Unidos son España, que participa en el 18,9%, y Brasil, que participa en el 16,8%, dos socios cuya posición se apoya en afinidades que anteceden a cualquier política de cooperación: con España, la lengua compartida, lazos históricos y una tradición académica común que sostiene la circulación de investigadores y de publicaciones; con Brasil, la contigüidad geográfica, la condición de principal socio comercial de la Argentina y la escala del mayor sistema universitario de América del Sur.
El ranking por institución muestra una particularidad: el Centre National de la Recherche Scientifique encabeza la lista de instituciones socias de la UBA y explica el 50,2% de las copublicaciones con Francia. Dadas las características del sistema francés,17 tal concentración resulta, por lo tanto, más indicativa del volumen de cooperación con Francia que de un vínculo con una institución en particular.
América del Sur participa en el 34,6% de las copublicaciones internacionales, frente al 42% de América del Norte. Detrás de Brasil, sobresalen Chile (10,9%), México (7,5%), Colombia (6,0%) y Uruguay (5,4%). La región pesa más entre las instituciones que entre los países: la Universidade de São Paulo y la Universidad de la República son la segunda y la tercera socias de la UBA, y la Universidad Nacional Autónoma de México, la octava, es la primera de América del Norte.
El contraste más marcado corresponde a Asia, que participa en el 13% de las copublicaciones internacionales de la UBA. China ocupa el puesto 15 del ranking de países socios, con 510 copublicaciones, y el conjunto del continente asiático, China incluida, reúne menos trabajos que los que la universidad comparte sólo con España. Esa posición no guarda relación con el lugar que China ocupa en la ciencia mundial: es el primer productor mundial de artículos científicos y el segundo país en gasto en investigación y desarrollo, y encabeza el ranking Nature desde 2023. El desajuste replica, a escala de una universidad, lo documentado en trabajos previos para el conjunto de América Latina (Conejero y Rabosto, 2025), donde la integración científica con China permanece muy por debajo de la densidad que alcanzó la relación comercial.
Las copublicaciones internacionales de la UBA reciben, además, más citas que el promedio mundial de su disciplina. 25 de las 26 disciplinas identificadas presentan un FWCI promedio superior a 1, es decir, un impacto de citación por encima del promedio mundial de trabajos comparables, y 14 lo superan también en su mediana, de modo que el resultado alcanza a la copublicación típica en algo más de la mitad de las disciplinas. El hallazgo es consistente con la ganancia de impacto y de visibilidad que la literatura asocia a la colaboración internacional (Guerrero-Bote, Olmeda-Gómez y de Moya-Anegón, 2013), y respalda el valor de la internacionalización para la circulación de la producción de la universidad.
La composición temática de la cooperación internacional de la UBA se concentra en las ciencias naturales y de la salud. Ciencias Físicas reúnen el 36,3% de las copublicaciones internacionales clasificadas por gran área, seguidas por Ciencias de la Salud (25,5%) y Ciencias de la Vida (24,6%), y la disciplina más frecuente es Medicina (23,0%). Las Ciencias Sociales y Humanidades reúnen el 13,6%, y a esa gran área pertenece la disciplina con la menor tasa de internacionalización de todas las analizadas. Ese perfil responde tanto al peso relativo de cada área en la producción de la universidad como a su modo de trabajo: las disciplinas que dependen de infraestructura experimental de gran escala registran las tasas de internacionalización más altas, mientras que la restricción del análisis a artículos deja subrepresentadas a las áreas donde el libro es una vía principal de publicación. Las Ciencias Sociales y Humanidades registran además algunos de los FWCI promedio más altos, un resultado que conviene leer con cautela: son las disciplinas de menor volumen, donde el promedio es más sensible a unos pocos trabajos muy citados.
El mapa deja además dos resultados salientes.
- La divergencia entre la cooperación nacional y la internacional. Entre 2021 y 2024 las coautorías de la UBA con instituciones argentinas se redujeron un 19%, mientras que las coautorías internacionales mantuvieron su volumen. La asimetría es consistente con la observación de Wagner, Park y Leydesdorff (2015): las redes internacionales se sostienen sobre las decisiones de los propios equipos de investigación y resultan menos sensibles a los cambios del contexto nacional que la colaboración con instituciones del país, que depende de la disponibilidad de socios locales y del financiamiento público. El dato admite una objeción: la exigencia de DOI que aplica este informe puede afectar a la representación de las revistas locales y regionales, donde se concentra la coautoría nacional.
- El peso de los equipos grandes. 781 copublicaciones internacionales, el 6,5% del total, provienen de equipos de más de veinte autores, donde el aporte de cada institución participante resulta difícil de distinguir. Los datos disponibles no registran el rol de cada autor ni quién definió la agenda de cada proyecto, de manera que la pregunta por las condiciones del vínculo queda planteada para futuras indagaciones.
El Mapa de la Cooperación Científica Internacional de la UBA ofrece un primer acercamiento, sujeto a las limitaciones de cobertura de la fuente y de identificación de las instituciones que se detallan en el anexo metodológico, y está previsto para actualizarse a medida que esa cobertura mejore y el conjunto de publicaciones analizadas se amplíe.
Agenda de trabajo futura
Las líneas que siguen son las que este informe deja planteadas, de la más inmediata a la de mayor alcance.
- Un término de comparación. Sin contraste no puede afirmarse si el nivel observado es alto o bajo. Corresponde replicar el mapa con los mismos filtros y criterios para otras universidades y avanzar hacia una comparación regional.
- Análisis de red. Todos los indicadores de este informe son conteos marginales. Los mismos datos permiten estudiar qué socios aparecen juntos, qué comunidades se forman y qué instituciones actúan como puente, lo que agregaría al mapa una lectura de estructura de red.
- Roles de autoría. Los datos registran la posición de cada autor en la firma y la condición de autor de correspondencia. Identificar los trabajos en los que un investigador de la UBA figura como autor de correspondencia, o en la primera o la última posición de la firma, permitiría distinguir las copublicaciones que la universidad lidera de aquellas en las que aporta un firmante entre decenas, y usar esa información como aproximación a quién define la agenda de investigación. Hoy 781 copublicaciones internacionales provienen de equipos de más de veinte autores y pesan igual que una colaboración bilateral.
- Informes por país con mayor nivel de detalle. Un análisis bilateral de los principales socios permitiría identificar los equipos y los investigadores que sostienen cada vínculo y que funcionan como nodos de conexión entre la universidad y ese sistema científico.
- Análisis por facultad. Los datos admiten una desagregación por unidad académica, que mostraría cómo se distribuye la cooperación internacional entre las facultades e institutos de la universidad y qué perfil de vinculación presenta cada uno.
- Cruzar cooperación con financiamiento. OpenAlex registra, con cobertura parcial, el financiador y el proyecto de cada trabajo. Cruzar esa información con la red de socios permitiría distinguir los vínculos sostenidos por programas de financiamiento de los que se mantienen sin ellos.
Referencias
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Adams, J. (2013). Collaborations: the fourth age of research. Nature, 497(7451), 557-560. https://doi.org/10.1038/497557a
Beigel, F. (2014). Publishing from the periphery: structural heterogeneity and segmented circuits. The evaluation of scientific publications for tenure in Argentina's CONICET. Current Sociology, 62(5), 743-765. https://doi.org/10.1177/0011392114533977
Conejero, P. y Rabosto, A. (2025). La cooperación científica Latinoamérica-China a través de las copublicaciones internacionales: asimetrías y oportunidades de una relación por debajo de su potencial. Revista Latinoamericana sobre Estudios Asiáticos, (3), 53-90. https://doi.org/10.5354/2810-6865.2025.76500
Culbert, J. H., Hobert, A., Jahn, N., Haupka, N., Schmidt, M., Donner, P. y Mayr, P. (2025). Reference coverage analysis of OpenAlex compared to Web of Science and Scopus. Scientometrics, 130(4), 2475-2492. https://doi.org/10.1007/s11192-025-05293-3
Glänzel, W. y Schubert, A. (2001). Double effort = double impact? A critical view at international co-authorship in chemistry. Scientometrics, 50(2), 199-214. https://doi.org/10.1023/A:1010561321723
Guerrero-Bote, V. P., Olmeda-Gómez, C. y de Moya-Anegón, F. (2013). Quantifying the benefits of international scientific collaboration. Journal of the American Society for Information Science and Technology, 64(2), 392-404. https://doi.org/10.1002/asi.22754
Katz, J. S. y Martin, B. R. (1997). What is research collaboration? Research Policy, 26(1), 1-18. https://doi.org/10.1016/S0048-7333(96)00917-1
Kreimer, P. (2006). ¿Dependientes o integrados? La ciencia latinoamericana y la nueva división internacional del trabajo. Nómadas, (24), 199-212.
Leydesdorff, L. y Wagner, C. S. (2008). International collaboration in science and the formation of a core group. Journal of Informetrics, 2(4), 317-325. https://doi.org/10.1016/j.joi.2008.07.003
Persson, O., Glänzel, W. y Danell, R. (2004). Inflationary bibliometric values: the role of scientific collaboration and the need for relative indicators in evaluative studies. Scientometrics, 60(3), 421-432. https://doi.org/10.1023/B:SCIE.0000034384.35498.7d
Priem, J., Piwowar, H. y Orr, R. (2022). OpenAlex: a fully-open index of scholarly works, authors, venues, institutions, and concepts. arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.2205.01833
QS Quacquarelli Symonds (2026). QS World University Rankings 2026. https://www.topuniversities.com/world-university-rankings
Wagner, C. S. y Leydesdorff, L. (2005). Network structure, self-organization, and the growth of international collaboration in science. Research Policy, 34(10), 1608-1618. https://doi.org/10.1016/j.respol.2005.08.002
Wagner, C. S., Park, H. W. y Leydesdorff, L. (2015). The continuing growth of global cooperation networks in research: a conundrum for national governments. PLOS ONE, 10(7), e0131816. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0131816
Anexo metodológico
Criterios de construcción del corpus, definiciones de los indicadores y límites de la fuente.
Qué mide el informe
El informe mide la cooperación a través de la coautoría: un trabajo firmado por dos o más personas, y una copublicación internacional cuando participa al menos un autor cuyas pertenencias declaradas son todas del exterior. Esa condición se decide autor por autor: el investigador de la UBA con un segundo cargo en el exterior declara ambas instituciones y sigue siendo un autor local. Los datos provienen de OpenAlex, una base bibliométrica abierta que indexa trabajos, autores, instituciones y disciplinas a escala global (Priem, Piwowar y Orr, 2022); su cobertura es más amplia que la de Web of Science y Scopus, incorpora repositorios de acceso abierto y representa mejor la producción del Sur global, con particularidades propias que fueron analizadas frente a esas dos bases (Culbert et al., 2025). Una regla atraviesa todas las cifras que siguen: cada publicación se cuenta una sola vez por país y por institución, de modo que los totales por país, por continente y por institución no deben sumarse entre sí, porque cada trabajo compartido se contaría dos veces. Por la misma razón cada cifra se lee contra el universo que le corresponde: los recuentos brutos confunden la intensidad de la colaboración con efectos de escala (Glänzel y Schubert, 2001; Persson, Glänzel y Danell, 2004). El anexo metodológico desarrolla los criterios de extracción del corpus, la identificación de las unidades de la UBA, el tratamiento de la doble dependencia con el CONICET y las limitaciones de los datos.
Fuente de datos y criterios de extracción
El estudio se basa en OpenAlex, una base de datos bibliométrica abierta que permite identificar publicaciones científicas, afiliaciones institucionales, áreas temáticas y redes de coautoría (Priem, Piwowar y Orr, 2022), con una cobertura más amplia que la de Web of Science y Scopus (Culbert et al., 2025). La extracción se realizó mediante la API de OpenAlex con el paquete openalexR de R.
Criterios de selección
Para constituir el corpus de publicaciones se aplicaron los siguientes criterios:
- Período: 2015-2024, incluidos 2023 y 2024, ya consolidados como datos finales. Todas las lecturas de tendencia de este informe usan la serie completa.
- Presencia de ORCID: al menos un autor con identificador ORCID, como proxy de completitud de los metadatos de afiliación.
- Presencia de DOI: requisito para la identificación unívoca de cada publicación.
- Tipo de documento: únicamente artículos científicos (article), para que el corpus tenga una unidad documental homogénea, que es la unidad sobre la que están construidos tanto el FWCI como las tasas de coautoría.
- Tamaño del equipo: entre 1 y 99 autores y entre 1 y 99 instituciones por publicación. El techo excluye los grandes consorcios (física de altas energías, genómica, ensayos clínicos multicéntricos), donde la UBA suele aportar un firmante sobre decenas y cuya inclusión distorsionaría cualquier ranking de socios. Es una decisión deliberada y con costo: recorta la representación de las disciplinas que trabajan en esa modalidad.
Estos filtros acotan el corpus a registros con metadatos completos, y conviene tener presente qué es lo que miden. El corpus es la producción de la UBA indexada en OpenAlex, con DOI, con al menos un autor con ORCID y de un solo tipo documental, el artículo. Todas las tasas de este informe tienen ese universo como denominador, y allí donde el texto dice "la producción de la UBA" debe leerse en ese sentido acotado. La restricción a artículos deja fuera la producción en formato libro, que en varias disciplinas de sociales y humanidades es la vía principal de publicación.
Identificación de las publicaciones de la UBA
La recuperación se hizo por linaje institucional. Consultar el identificador de la UBA (i24354313) devolvería sólo los trabajos cuya afiliación quedó resuelta a la universidad central; el campo lineage, en cambio, guarda para cada institución la cadena a la que pertenece (instituto, facultad, universidad) y recupera también los que declararon únicamente una facultad o un instituto con identificador propio: 3.174 publicaciones (8,7% del corpus) entran sólo por esa vía. La consulta usa dos linajes: el de la UBA y el del Hospital de Clínicas "José de San Martín", que es UBA pero que OpenAlex no cuelga del linaje de la universidad; por esa segunda rama entran 552 publicaciones (1,5%), concentradas en el ámbito clínico.
Se cuenta como UBA, siempre por identificador y nunca por nombre: la universidad; toda institución que la tenga en su linaje (IAFE, INQUIMAE, Gino Germani y las demás facultades e institutos con identificador propio); y tres entidades que son UBA pero que OpenAlex no vincula por linaje: la Fundación Ciencias Exactas y Naturales, el IQUIFIB y el Hospital de Clínicas.18 El nombre no se usa porque en el corpus hay un "Hospital de Clínicas" uruguayo y varios brasileños que se incorporarían por error. El CONICET central queda excluido a propósito: es un organismo nacional externo a la universidad, y quien declara únicamente "CONICET" puede pertenecer a cualquiera de sus unidades ejecutoras del país, de modo que contarlo arrastraría a los centros de San Juan, Tucumán o Bahía Blanca.
Doble dependencia y criterio de pertenencia
Investigadores de la UBA tienen afiliación simultánea con el CONICET a través de unidades ejecutoras de doble dependencia, lo que obliga a tomar dos decisiones explícitas.
Inclusión en el corpus. Se adoptó un criterio inclusivo: se consideran publicaciones de la UBA todas aquellas en las que al menos un autor declara afiliación a la universidad, con independencia de sus otras afiliaciones simultáneas.
Clasificación por tipo de colaboración. En este punto la doble dependencia tiene un peso mayor, porque exige decidir cuándo un trabajo es "interno" a la universidad. El criterio adoptado toma como unidad de decisión al autor: se establece si cada investigador declaró alguna pertenencia a la UBA y la publicación es coautoría interna si todos lo hicieron. Así, un trabajo firmado por cuatro investigadores que declaran "CONICET + Universidad de Buenos Aires" es coautoría interna: son cuatro personas ejerciendo su doble cargo, sin ninguna otra institución participante. El criterio inverso, exigir que todas las filas de afiliación digan "Universidad de Buenos Aires", dejaría la coautoría interna en 1.789 trabajos en lugar de 7.230 (6,4% de las coautorías en lugar de 25,7%), pero sacaría de la categoría a todo trabajo hecho íntegramente en la UBA en el que un solo autor haya declarado su segundo cargo.
Zona gris del indicador. Son 1.896 trabajos (26,2% de la coautoría interna): todos sus autores son UBA, pero alguno declara además una tercera institución, casi siempre un hospital de la Ciudad de Buenos Aires donde el firmante tiene cargo clínico y académico a la vez y, en menor medida, una institución del exterior donde tiene un segundo cargo. Excluirlos (la variante estricta) llevaría la coautoría interna del 25,7% al 19,0% de las coautorías: entre una cuarta y una quinta parte según el criterio, que es el rango sobre el que se apoya el análisis.
Trabajos que no pueden determinarse. En 3.535 publicaciones al menos un autor no declaró ninguna afiliación. En la mayoría eso no genera ambigüedad, porque el trabajo declara otro socio que alcanza para clasificarlo; quedan 867 (3,1% de las coautorías) en los que el dato faltante es lo único que impide decidir. Forman una categoría propia, No determinado. Contarlos como cooperación nacional atribuiría a un dato faltante una institución argentina que nadie declaró; contarlos como coautoría interna, un autor del que no se sabe nada.
Trabajos con tres o más socios. El criterio inclusivo también los alcanza. Si un artículo tiene autores de la UBA, de dos universidades estadounidenses distintas y de una institución china, se cuenta una publicación con los Estados Unidos, una con China y una copublicación para cada una de esas tres instituciones extranjeras. De ahí se sigue una consecuencia que atraviesa todo el análisis: los totales por país, por continente y por institución no deben sumarse entre sí, porque cada trabajo compartido se contaría dos veces.
Limitaciones y calidad de los datos
Afiliaciones declaradas y desambiguación automática. OpenAlex depende de lo que cada autor escribe en el artículo e interpreta ese texto libre de manera automática, lo que introduce dos clases de error. La primera, conocida, es el mapeo del texto "CONICET" a centros regionales que no corresponden: aparecen trabajos realizados enteramente en la Ciudad de Buenos Aires atribuidos al Centro Científico Tecnológico San Juan. La segunda tiene mayor efecto sobre este informe: hay instituciones argentinas a las que la fuente asignó un país extranjero, que el filtro por país no alcanza a excluir y que entran a los rankings como si fueran socias del exterior. Como el texto original queda guardado en los datos crudos, el error es verificable (se contrasta lo que OpenAlex asignó contra lo que el autor escribió), y el procesamiento les corrige el país a las 55 instituciones detectadas con diez publicaciones o más, verificadas una por una. Los dos casos de mayor volumen son un instituto de la propia UBA que la fuente ubicaba en España y la Universidad Nacional de San Martín, mapeada a su homónima peruana de Tarapoto. Sin esa corrección, 224 publicaciones (el 1,8% de las que contarían como internacionales sin ella) figurarían como cooperación con el exterior sin serlo. La corrección reasigna el país de esas colaboraciones, que pasan a contarse como cooperación nacional.
Dos residuos quedan declarados. El primero es la cola de la detección, que en este corpus no tiene casos: ninguna institución quedó por debajo del umbral de diez publicaciones, que se aplica porque con pocos registros la regla empieza a alcanzar socios extranjeros reales cuyos textos nombran a la Argentina por la afiliación de un coautor. El segundo son las entidades que ningún autor declaró y que el parser infirió del texto libre: se declaran pero no se aplican, porque la regla que las detecta compara el nombre en inglés de OpenAlex contra el que escribe el autor -que suele usar la sigla o el idioma local- y no tiene control de falsos positivos: sobre este corpus marca al CNRS, que es el primer socio de todo el informe. Su efecto visible es una institución mal incluida en el top 10 de América del Norte.
"Internacional" se decide por autor. Tanto la categoría interna como la internacional se deciden mirando autores: un trabajo es internacional si participa al menos un coautor cuyas pertenencias declaradas son todas del exterior. La condición exige un coautor externo: el investigador de la UBA con un segundo cargo en el exterior declara ambas instituciones y sigue siendo un autor local. Con el criterio alternativo (el conjunto de países declarados en el trabajo) se contarían 1.785 publicaciones más, el 13,0% de ese total: de ellas, 930 quedan acá como coautoría interna a la UBA, 732 como cooperación nacional y 123 sin determinar.
Cobertura disciplinaria y autoral. OpenAlex cubre mejor las ciencias naturales, médicas e ingenierías que las sociales y humanidades, de modo que los indicadores de estas últimas subestiman la actividad real. El filtro de ORCID podría, por último, confundir adopción del identificador con producción.
Geolocalización. El país de cada institución es el que reporta OpenAlex; el continente y las coordenadas provienen del volcado de ROR, que los toma de GeoNames. Contrastadas las dos fuentes de país, las discrepancias son once sobre más de diez mil instituciones, casi todas por la convención de Hong Kong, que OpenAlex cuenta como China y ROR como territorio propio. Las coordenadas corresponden a la ciudad de cada institución, y las filas sin continente asignado en ROR quedan fuera del numerador, lo que subestima todos los porcentajes continentales.
Trabajo pendiente sobre el corpus
Dos tareas quedan abiertas sobre la construcción del corpus, previas a cualquier ampliación del análisis.
Residuos de desambiguación. Mejorar la regla de artefactos contrastando contra los nombres alternativos y las siglas que ROR ya provee.
Cobertura del corpus. Dos frentes: las unidades que son UBA pero que OpenAlex no cuelga del linaje de la universidad, cuya producción exclusiva queda fuera; y los libros y capítulos, excluidos por homogeneidad documental, que son la vía principal de publicación de varias disciplinas. Un corpus complementario permitiría medir ciencias sociales y humanidades con su propia unidad de análisis.
Notas
- Agrupar filas de afiliación por publicación, en lugar de decidir autor por autor, dejaría la coautoría interna en 1.789 trabajos en lugar de 7.230 (ver el anexo metodológico). De esos 7.230, 2.967 (41,0%) involucran a más de una unidad. volver
- Un trabajo firmado con otra universidad argentina y con un socio francés cuenta una sola vez, en el indicador internacional. volver
- Con el criterio alternativo, que mira el conjunto de países declarados en el trabajo, se contarían 1.785 publicaciones más (el 13,0% de ese total): son las de múltiple pertenencia, en las que un investigador de la UBA declara un segundo cargo en el exterior sin que participe ningún coautor del exterior. volver
- Por ejemplo, artículos de física de partículas o de medicina con gran cantidad de firmantes, que inflan cualquier conteo de registros. volver
- Recalculando el ranking sólo con los trabajos de veinte autores o menos, que excluye 781 copublicaciones (el 6,5% del total), 9 de los diez primeros puestos siguen siendo los mismos países. volver
- Sin la corrección de país, dos de estos totales estarían inflados. España aparecería con 2.317 copublicaciones, 51 de ellas de institutos argentinos, empezando por el Instituto de Filosofía de la propia UBA; queda en 2.266. Perú aparecería con 441, 26 de ellas de la Universidad Nacional de San Martín argentina; queda en 415. Ver el anexo metodológico. volver
- Calcular la participación europea sumando los totales de cada país europeo contaría dos veces cada trabajo firmado con dos países del mismo continente y, como esos trabajos son más frecuentes dentro de Europa que entre continentes, la distorsión no se cancela: inflaría la participación europea. El denominador de estos porcentajes son las 11.971 copublicaciones internacionales; 4 no tienen continente asignado en ROR, lo que subestima todos los porcentajes. volver
- Hong Kong y Macao se cuentan dentro de China. OpenAlex los codifica como países separados, criterio que fragmenta al socio analizado: la Universidad China de Hong Kong es una de las instituciones asiáticas con más copublicaciones con la UBA. La recodificación alcanza a los rankings de países e instituciones y al mapa; no modifica la tipología de colaboración, que se calcula sobre otra tabla. volver
- Trabajo del Observatorio Latinoamérica-China (FCE-UBA). La referencia completa figura en la sección Referencias. volver
- El CNRS coadministra con universidades y otros organismos la casi totalidad de sus unidades de investigación, cuyos integrantes declaran ambas pertenencias, de manera análoga a las unidades de doble dependencia UBA-CONICET. Su volumen refleja ese modelo institucional más que la intensidad de un vínculo bilateral. volver
- Vale también acá la advertencia general: esas cifras no deben sumarse. Un trabajo firmado con el CNRS y con la Sorbonne aporta una copublicación a cada una. El total correcto es el del ranking de países: 1.544 copublicaciones con Francia, frente a las 1.661 que daría la suma de sus instituciones. volver
- El "Instituto de Filosofía" que OpenAlex ubica en España corresponde a la Facultad de Filosofía y Letras de la propia UBA, mal geolocalizado por la fuente. Sin la corrección de país sería la 235ª institución del continente, con 21 copublicaciones. Se contabiliza como institución argentina (ver el anexo metodológico). volver
- La Universidad Nacional de San Martín que OpenAlex atribuye a Perú es la argentina, mal mapeada a su homónima de Tarapoto. Sin la corrección de país integraría el top 10 en el 68º lugar con 28 copublicaciones, desplazando a una institución chilena. Se contabiliza como colaboración nacional (ver el anexo metodológico). volver
- Los porcentajes se calculan sobre las publicaciones con gran área identificada. La suma puede no dar exactamente 100% por efecto del redondeo. volver
- Un promedio de 2,96 frente a una mediana de 1,16 indica una distribución muy asimétrica. El promedio se calcula sobre las publicaciones: promediar los promedios por disciplina le daría el mismo peso a Medicina, con miles de trabajos, que a Odontología, con decenas. Los dos últimos años de la serie tienen además una ventana de citación más corta, lo que vuelve su FWCI más inestable. volver
- Las cifras por continente no suman el total, porque un trabajo firmado con socios de dos continentes cuenta en ambos. volver
- El modelo institucional francés nuclea la investigación en unidades coadministradas entre el CNRS y las universidades, de manera análoga a la doble dependencia con el CONICET en la Argentina. volver
- Sólo una de las tres es un marcador confiable de la universidad, y sólo esa se usa además para recuperar el corpus. Para decidirlo se contrastó el texto de afiliación que escribió el autor contra la institución que OpenAlex le asignó: el Hospital de Clínicas alcanza el 72,8% de aval y por eso integra la consulta como segunda rama de recuperación, mientras que la Fundación Ciencias Exactas y Naturales llega al 25,5% y el IQUIFIB al 32,2%. Recuperar por esas dos incorporaría alrededor de 1.900 publicaciones ajenas a la UBA, de modo que se usan sólo para clasificar. Queda fuera del corpus, en consecuencia, la producción de esas dos unidades que no comparte trabajo con ninguna otra unidad de la universidad. volver